Testimony of Guarani Women Slaves in Bolivia http://www.cejis.org/node/288
Marcelina Martínez[1] tiene 48 años y pasó más de 30 trabajando como esclava en una hacienda. Hay un cambio drástico en su rostro sereno cuando empieza a contar la historia de su vida. Me levantaba a las 4 de la mañana para preparar desayuno para el patrón y los peones. Después limpiaba, lavaba la ropa y luego preparaba el almuerzo y lo llevaba al chaco del patrón. También las mujeres cosechábamos maní, cumanda[2], ají y traíamos la cosecha pesada en la cabeza. Teníamos que llenar el costal y llenito traerlo y si no era lleno no nos pagaban ni un peso. “Apenas se están ganado comida”, nos decían. Las wawas los poníamos en la espalda y salíamos a trabajar. A veces dormíamos dos horas en el día y los patrones nos decían que somos flojas, que no hacemos nada.

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